Sexo virtual, un futuro incierto


En 1993, Sylvester Stallone era ya toda una estrella de Hollywood por méritos propios. Tras triunfar con sagas como Rocky o Rambo, el intérprete italoamericano probó suerte también con el drama o la comedia. Sin embargo, Stallone era un tipo de acción, y como mítico héroe de la pantalla nunca dejó de lado ese rol, en películas como Demolition Man, que es la que estrenó aquel año. Fue un éxito relativo en taquilla y quedó marcada como uno de los grandes clásicos de los 90 para sus fanáticos. En ella, Stallone interpretaba a John Spartan, un policía que termina causando un gran número de bajas en su intento por detener al peligroso criminal Simon Phoenix. Lo logra, pero a un precio demasiado alto, por lo que ambos son condenados a criogenización. Treinta años después, la sociedad ha cambiado mucho, y cuando Phoenix escapa y siembra el caos de nuevo, la sociedad decide traer a Spartan también de vuelta, para que utilice sus dudosos métodos contra el asesino.

Demolition Man se convirtió en un clásico de la acción más intensa en aquellos primeros noventa. Ya no quedaban tantas películas de este estilo, con ese aroma a cine de los años 80. El filme fue un éxito y sigue considerándose como una de las mejores películas de esta fase de la carrera de Stallone. Pero destacó especialmente por un momento que muchos tildaron de bochornoso y otros de inadecuado. En una escena de la película, el personaje de Stallone conoce al de Sandra Bullock, y esta le propone tener algo más que palabras en su habitación. Lo curioso del caso es que en lugar de tener la típica escena de cama coreografiada para que no se viese absolutamente nada, típica de la época, aquí encontrábamos a una pareja teniendo sexo… de forma virtual. Ambos en el mismo espacio, pero sin tocarse. Conectados a una máquina de realidad virtual, tanto Bullock como Stallone parecían disfrutar muchísimo de la experiencia. Era uno de los primeros ejemplos de sexo virtual en el cine, o de cómo imaginaban en los 90 que sería el placer virtual en el futuro. ¿Hemos llegado ya a ese punto?

La tecnología también revoluciona el sexo


Si hay algo que nos ha quedado claro en estos últimos años es que cualquier adelanto tecnológico siempre estará enfocado al sexo y al disfrute morboso. De hecho, el ser humano ha llenado Internet de pornografía, y también de información y entretenimiento de todo tipo, pero una cosa no quita la otra. La mayor velocidad en las líneas de Internet se debe a dos principales factores: la necesidad de los juegos online por ir más rápido y de los jugadores para descargar contenido pornográfico de mayor calidad. Ya en los albores de Internet, allá por mediados de los 90, existían salas de chats con vídeo en las que muchas modelos se desnudaban. Era el primigenio porno de la red, usando la tecnología para el placer. El sexo siempre ha estado presente en este tipo de revoluciones, y vamos hacia ese camino de forma imparable.

Robots sexuales y relaciones a distancia


La tecnología siempre ha seguido avanzando en busca de crear inventos que faciliten la vida del ser humano y la lleven a un nuevo nivel. Internet ha sido, sin duda, un punto de inflexión para todos nosotros, por la forma en la que ha roto por completo el espacio y el tiempo en las relaciones. Ahora podemos hablar con cualquier persona por videoconferencia, esté donde está y con una calidad bastante buena. No utilizamos hologramas, como solían aparecer en las películas de los 80, pero podríamos decir que esto es casi mejor. El sexo también se ha visto influido p or este tipo de adelantos tecnológicos, y las relaciones a distancia ahora son más comunes. El sexting, las videollamadas eróticas, están a la orden del día ahora que la tecnología nos ha permitido acercarnos más, al menos en este sentido, a pesar de estar más lejos.

Los robots sexuales son la otra gran punta de lanza de toda esta nueva tecnología. Los autómatas han llegado a un punto de adelanto tecnológico que sorprenden, por la capacidad que tienen no solo para moverse, sino también para pensar y compartir momentos con nosotros. La inteligencia artificial se está haciendo cada vez más importante, y esto abre un nuevo horizonte a la hora de interactuar con máquinas. Los robots sexuales, sobre todo muñecas con forma antropomórfica, ya se están produciendo en fábricas asiáticas, con una gran veracidad y realismo gracias a sus materiales de última generación. Se han abierto incluso burdeles con este tipo de robots, una solución que solventaría, para muchos, el problema de la prostitución. Eso sí, estar con un robot no es lo mismo que estar con una persona de verdad, al menos por ahora. No sabemos si de aquí a poco tendremos replicantes tan bien diseñados como aquella prostituta interpretada por Sean Young en Blade Runner.

Prostitución 2.0 en Internet

Hemos aludido en el párrafo anterior a uno de los grandes problemas que todavía existen en el mundo: la prostitución como explotación sexual de mujeres en todo el planeta. Y es que el debate sigue abierto, y está claro que no todas las chicas que se prostituyen lo hacen en la misma situación de explotación. Sin embargo, la demanda de sexo por parte de los hombres provoca que incluso haya explotación sexual a menores de edad en muchos lugares del mundo. Una lacra contra la que hay que luchar, y que sigue siendo demasiado peligrosa en varias zonas del planeta. La prostitución también se ha visto afectada por las nuevas tecnologías, y el ejemplo lo tenemos en como muchas chicas han terminado poniendo anuncios en Internet para encontrar clientes.

Eso de hacer la calle, con todo el peligro que supone, parece haber quedado en el pasado. Ahora, las escorts profesionales tienen herramientas para conseguir a sus clientes sin salir de casa, donde están más seguras y tienen una mayor libertad. Sigue habiendo burdeles, por supuesto, pero cada vez son más las profesionales del sexo que toman las riendas de su propio trabajo y escogen a sus clientes en los horarios que ellas prefieren. Internet ha dado opción a esto, y ha ayudado a que estas profesionales puedan tener perfiles en redes sociales con los que captar nuevos trabajos. Onlyfans, por ejemplo, se ha convertido en una plataforma muy popular, en la que chicas de todo el mundo, tanto profesionales como amateur, venden contenido erótico. ¿Es esto prostitución? La línea cada vez se hace más difusa…

El “ensayo” durante la pandemia


El sexo virtual tuvo un breve apogeo necesario hace unos años, durante la pandemia. El confinamiento nos pilló a todos por sorpresa, pero cuando nos encerraron en casa en 2020, sin posibilidad de salir y visitar a nuestras parejas, o de tener encuentros esporádicos, todo cambió. Buscamos alternativas para poder disfrutar del placer, aunque fuese en la distancia, y el sexo tomó una nueva dimensión. A través de la webcam o de los teléfonos móviles, las sesiones de masturbación conjunta se hicieron cada vez más habituales. La venta de juguetes sexuales interconectados también creció, buscando dar a esas parejas la sensación de que todavía podían seguir juntos. ¿Será este el sexo del futuro?